Alcañiz
que sorprende
Si los pueblos tienen corazón, sin lugar a duda, el de Alcañiz se encuentra en su Plaza de España. Y si tienen alma, la del municipio brilla con fuerza en la que es su plaza mayor. Aquí se encuentran, ríen y brindan los alcañizanos, y este es el punto de partida para cualquiera que quiera conocer esta joya medieval de la comarca del Bajo Aragón. De planta irregular, respira historia por sus cuatro costados. Por ejemplo, en ella se ubica el Ayuntamiento de la ciudad, uno de los más bellos ejemplos de la arquitectura renacentista aragonesa y que, junto con la Lonja (y sus tres característicos arcos), fueron declarados Conjunto de Interés Histórico-Artístico ya en 1931. En la misma plaza nos encontramos con la Iglesia de Santa María la Mayor, antigua colegiata cuya planta actual sigue el esquema básico del Pilar de Zaragoza, algo que durante la época barroca se popularizó por todo el Bajo Aragón. Su torre de La Concordia se ha convertido en un símbolo de la ciudad, visitable y que ofrece unas magníficas vistas sobre Alcañiz y sus entornos. Aunque por mucho subir, no alcanzaremos a ver uno de los elementos más característicos de la localidad. Para descubrirlo es necesario bajar algunos metros bajo tierra (desde la Oficina de Turismo, también localizada en la plaza) y echarse a andar por los laberintos subterráneos de pasado medieval cuyo alcance real no se ha descubierto todavía y donde se puede visitar una “nevera” que en el pasado sirvió para almacenar nieve y poder “consumirla” durante todo el año.
Más allá de la plaza, aunque no lejos de ella, nos encontramos con el Castillo de los Calatravos, una magnífica construcción que se levanta sobre la loma de Pui Pinos y que ha vigilado la ciudad y el río Guadalope que la atraviesa durante siglos. Construido entre los siglos XII y XIII estuvo ocupado por los monjes-guerreros de la Orden de Calatrava y destaca por su torre del homenaje y por sus frescos góticos del siglo XIV, singulares por su temática civil, algo muy escaso en el panorama de la pintura mural gótica en la península. Actualmente, un Parador Nacional ocupa parte del recinto.
La fuente de los 72 caños, el Espacio Atrium dedicado a la historia de Alcañiz, el museizado Refugio antiaéreo de la Guerra Civil Española (que recuerda un sangriento episodio vivido en Alcañiz y con numerosas víctimas civiles) o el Centro de los Íberos del Bajo Aragón complementan la intensa propuesta cultural, histórica y artística de la ciudad. Aunque si por algo se ha singularizado Alcañiz ya en tiempos actuales es por su afición al motor y un magnífico emplazamiento donde disfrutarla. Se trata del gran complejo Motorland, un equipamiento donde disfrutar de citas de motociclismo de primer nivel y de su excelente propuesta arquitectónica, firmada por el estudio del prestigioso arquitecto Norman Foster.
Alcañiz: naturalmente sorprendente
A nivel natural, Alcañiz también sorprende. Lo hace con dos parajes distintos pero cercanos. El primero, el de Las Saladas, un conjunto de 30 cubetas de agua con una altísima concentración de sal que constituyen un magnífico ejemplo de un fenómeno repetido en el Bajo Aragón, pero prácticamente único en Europa: el de las lagunas saladas. Este fenómeno se explica al recordar que hace millones de años, la península ibérica estaba cubierta por mar. Ahora, estas cubetas se llenan de manera estacional con agua proveniente del subsuelo, ofreciendo refrescantes lagunas cuando están llenas y un singular paisaje lunar cuando se vacían. Actualmente, el paisaje árido propio de este fenómeno convive con nuevas zonas de huertas y regadío, muy cercanas al embalse de la Estanca, uno de los paisajes más bonitos de Alcañiz y un magnífico lugar donde disfrutar de la pesca, el cicloturismo, el senderismo, la equitación y los deportes náuticos no contaminantes.
Tanto la Estanca como las Saladas se convierten también en un imprescindible para aquellos visitantes amantes de la observación de aves y están unidas por una ruta para realizar a pie o en bici promovida por el Ayuntamiento de Alcañiz. También el Consistorio ha participado en la creación de Alcañiz Rutea, una herramienta para conocer la localidad a través de sus sendas y caminos, y con 11 rutas iniciales señalizadas con las que descubrir la naturaleza, pero también la historia del municipio.
Una Semana Santa declarada de Interés Turístico Nacional
Y si siempre es una buena idea visitar Alcañiz, todavía es más especial hacerlo durante la celebración de la Semana Santa. Una festividad que en la localidad se caracteriza por el retumbar de los tambores y el azul de la túnica de los cofrades, pero sobre todo por ser unos días en los que todos los habitantes se echan a las calles y colaboran de una u otra manera en una tradición que ha sido declarada Fiesta Interés Turístico Nacional. La Semana Santa de Alcañiz pertenece a la Ruta del Tambor y del Bombo del Bajo Aragón. Otra fecha imprescindible en el calendario de la ciudad es el día de San Jorge (23 de abril), cuando se celebra el espectáculo del Vencimiento del dragón y cuando los hortelanos, siguiendo la tradición, regalan a su amada el ramo del bienquerer, un ramo de flores silvestres. Durante el mes de febrero, Alcañiz viaja al siglo XV con las recreaciones históricas de las Fiestas de La Concordia.
Fiestas y festividades
Fiestas de Interés Turístico Nacional y un intenso calendario cultural
